Yo soy la Inmaculada Concepción
  Jubileo de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes: 1858 - 2008  
 

Con grande alegría y agradecimiento al Señor, celebramos el 150º aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes. En la actualidad muchos católicos se preguntan ¿por qué María nos ha venido a visitar? ¿su mensaje sigue siendo actual? Nuestra madre nos viene a visitar porque desea que Jesucristo Eucaristía sea el centro de nuestras vidas y su mensaje es el mismo llamado del Evangelio: la conversión del corazón mediante la oración y la penitencia porque el Reino de Dios ha llegado (cfr. Mc 1, 15).
Vayamos a la profundidad del mensaje. En la primera aparición, que se realizó el 11 de febrero de 1858, nuestra Madre con una sonrisa enseña a Bernardette cómo hacer bien la señal de la cruz. En un clima de silencio y oración, Bernardette empieza a rezar el Santo Rosario. En todas las apariciones siempre se inician con el rezo del Santo Rosario. Esto es una gran invitación de nuestra madre la Virgen María a contemplar el rostro de Jesucristo, ya que en la oración podremos recibir el amor de Dios, nuestras vidas se dejarán iluminar por la Palabra de Dios, nuestros corazones quedarán colmados y daremos a conocer el Evangelio a nuestros hermanos.
En la tercera aparición la Virgen María le dijo: "No le prometo la felicidad de este mundo, sino en el otro". Estas palabras son de esperanza y de una verdadera orientación hacia lo verdadero. Nuestra madre señala que nuestros corazones tienen que estar orientados hacia las cosas del cielo y no a las de la tierra (cfr. Col 3, 2), y que nuestro alimento en esta tierra sea vivir conforme a la voluntad del Padre (cfr. Jn 4, 34).
Entre la octava y la duodécima aparición Bernardette realiza gestos incomprensibles. Siguiendo las indicaciones de la Virgen María: “Anda a beber de la fuente y lávate” y "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!", Bernardette va de rodillas hasta el fondo de la gruta. Besa el suelo, sucio y asqueroso de la gruta. Come hierbas amargas. Escarba en el suelo y, por tres veces, intenta beber agua fangosa. Se frota la cara con esa misma agua embarrada. Luego mira a la gente y abre los brazos. Todos dicen al verla: "Está loca". Bernardette repetirá los mismos gestos durante cuatro apariciones. ¿Qué significa eso? ¡Nadie lo entendió! Con todo, estamos en el centro del "Mensaje de Lourdes": la oración y la penitencia que nos hacen vivir unidos al Espíritu De Dios. Recordemos que "Penitencia" significa "Conversión", que como Jesucristo lo enseña, es volver nuestro corazón a Dios y a los hermanos.
En la 9ª aparición la Señora dice a Bernardette: “Vaya a beber y a lavarse en al fuente”. Bernardette se dirige a la gruta, escarba en el suelo y comienza a brotar el agua, primero sucia, después clara y limpia. La gruta es, pues, el corazón del hombre y la situación de pecado está significado en las hierbas y el barro. El hombre tiene que escarbar la tierra para encontrar la fuente, es decir buscar en la profundo de su ser la Verdad, es decir, a Dios que mora dentro de su corazón. Pero también es muy significativo el agua como símbolo de vida. Esta vida plena es la felicidad que anhela el hombre: “Mi alma tiene sed de ti” (Sal 63, 2). Y esta sed solo se colma con Jesucristo: “El que tenga sed venga a mí y beba” (Jn 7, 37). Esta agua finalmente nos remonta al don maravilloso que hemos recibido en el Bautismo: “Jesús le contestó: Te aseguro que nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu” (Jn 3, 5).
En la decimotercera aparición, María dice Bernardette: "Vete a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión". Venir en procesión, significa caminar en esta vida, junto a nuestros hermanos hacia Jesucristo. Y ¿por qué manda construir una capilla? Porque nuestra Madre desea que celebremos consciente, piadosa y activamente en la Santa Misa y participemos con gran fe de la Adoración del Santísimo Sacramento. El 25 de marzo de 1858, día de la decimosexta aparición, Bernardette pide a la "Señora" que le diga su nombre. La "Señora" le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción". De esta manera, la Virgen María señala el dogma mariano promulgado en 1854 por el Papa Pío IX.
De esta manera, el mensaje de Loudes es el llamado de nuestra madre, la Inmaculada Concepción, a todos sus hijos a participar en la Iglesia con un continuo renovamiento espiritual por medio de la oración y de la penitencia, según el espíritu del Evangelio. De esta manera, creceremos en la amistad de Jesucristo y serviremos en la Iglesia con un espíritu misionero, atendiendo especialmente a los pobres, los enfermos y a los más olvidados de este mundo.
 
 
P. Christian Aranda, OSJ