Del 11-13 de Enero se ha celebrado en Tirrenia un convenio para los animadores y catequistas organizado por la Provincia del norte de Italia de los Oblatos de San José.
En la charla introductoria en la tarde del 11 de enero, el responsable provincial de la pastoral juvenil y vocacional p. Soy Sebastián, ha recordado que el convenio, poniéndose el intento de formar catequistas y animadores misioneros. La iniciativa - dijo - tiene un aire eclesial, en cuanto se integra entre los objetivos del Ágora de la Juventud promovida por la Iglesia en Italia, un camino propuesto por los Obispos del convenio de Verona, que en este segundo año mira al anuncio y a la testimonio, empujando a la comunidad cristiana a madurar una actitud de bienvenida y extrovertida en el confronto de los jóvenes y se propone dar al camino de formación una dimensión misionera. El superior provincial p. Luigi Marsero ha evidenciado la pasión educativa y el amor preferencial de San José Marello por los jóvenes. 
El encuentro fue dirigido por el salesiano p. Valerio Baresi, de La Spezia y por Fabio Fornasini laico de Genova, licenciado en economía y sociología, que trabaja en Vicenza y tiene veinte años de experiencia con temas de oratorio (centros juveniles). Sus presentaciones en los principios educativos y su aplicación con técnicas de animación, confirman que los Centros Juveniles no son sólo lugares para jugar, sino un lugar donde aprender, intercambio, oración y crecimiento, incluso jugar. El camino educativo tiene como primer compromiso la educación en la fe de los niños y adolescentes, en los centros juveniles josefinos. Y pasa por algunas etapas importantísimas: la aceptación, la amistad, la agregación, el acompañamiento personal, la formación, la acción, la apertura eclesial, la orientación profesional, en resumen los intereses por la vida de cada educando.
Se hizo especial un estudio atento en relación a la primera etapa: la bienvenida. Esto se lleva a cabo en el patio (plaza), lugar de encuentro para los jóvenes, incluso de los que no son parte del centro juvenil pero que se acercan. Entra aquí en juego la figura del "cortilaio" (animador); del educador preparado que sabe acercarse, relacionarse, crear experiencia de grupo y también está en condiciones de llegar a los jóvenes que están fuera del Centro juvenil, para hacerles saber que él o ella se preocupa por su bien. De esta manera, el centro juvenil se convierte en un lugar de reunión, de verdadera amistad, formación, crecimiento integral de la persona.
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